Cuando el ordenador del hospital se convierte en el blanco de los ciberdelincuentes, hay vidas humanas en juego. El sector sanitario se está digitalizando cada vez más: los datos de los pacientes ya no se almacenan en archivos de papel, sino en ordenadores. Los datos de los marcapasos y las bombas de insulina se transfiere a los smartphones a través del wifi. Muchos dispositivos médicos están conectados a Internet. El creciente trabajo en red está creando cada vez más puntos de entrada para los ciberataques, que pueden tener consecuencias fatales. Por ejemplo, si las enfermeras y los médicos ya no pueden acceder a los datos de los pacientes debido a un fallo de la tecnología de la información, es posible que se administren medicamentos de forma incorrecta. ¿Qué dosis y de qué medicamento recibe el paciente “X” y a qué hora? Una sobredosis puede ser potencialmente mortal, especialmente con medicamentos para el corazón o la diabetes. Y también existe un peligro inmenso en el quirófano: incluso una manipulación mínima de un dispositivo médico durante una operación en el corazón o el cerebro de un paciente puede conducir no sólo a un daño irreversible, sino también a la muerte.

 

Máquinas conectadas en red: ¿un peligro?

En el sector médico, la digitalización y la creación de redes desempeñan un papel cada vez más importante, ya sea en el quirófano, en el laboratorio o en la atención de enfermería. El robot médico DaVinci, por ejemplo, ya se está utilizando en muchas clínicas estadounidenses y hospitales alemanes para la cirugía mínimamente invasiva. El cirujano controla los instrumentos desde un panel de control, los brazos robóticos de DaVinci implementan los movimientos de la mano.

Robots que apoyan a las personas en el laboratorio en el manejo de sustancias potencialmente peligrosas y nanorobots que nadan a través de los vasos sanguíneos y llevan las sustancias farmacéuticas al punto del cuerpo donde se necesitan. El futuro de la tecnología médica es prometedor, pero está expuesto a un peligro constante porque todo sistema de TI puede ser atacado si la seguridad es inadecuada y representa un objetivo potencial para los ciberdelincuentes.

En 2015, los investigadores de seguridad encontraron casi 70.000 dispositivos médicos con brechas de seguridad, incluyendo medicina nuclear, dispositivos de infusión, equipos de anestesia y dispositivos para procedimientos de imagenología. Las lagunas en el equipo médico no pasaron desapercibidas entre los ciberdelincuentes. En julio de este año, la Cruz Roja Alemana en Sarre y Renania-Palatinado fue víctima de un ataque de rescate. El software chantajista encriptó bases de datos y servidores y paralizó toda la red del hospital DRK. Por razones de seguridad, los servidores fueron eliminados de la red. Sin embargo, la atención de los pacientes estaba garantizada en todo momento, los ingresos de los pacientes y los hallazgos médicos se realizaron inicialmente con lápiz y papel. Después de unos días, los servidores del DRK volvieron a ponerse en funcionamiento. Los datos se pueden restaurar desde una copia de seguridad.

Al año siguiente, una clínica en Neuss fue atacada por hackers. Un empleado abrió el archivo adjunto infectado de un correo electrónico malicioso y descargó un troyano de chantaje en el sistema informático interno, que se extendió a todos los ordenadores del hospital. En muy poco tiempo, los empleados del hospital altamente digitalizado de Neuss tuvieron que volver al método de documentación análogo.

Principales deficiencias de seguridad en los centros de salud

Las medidas de seguridad en los hospitales y otros centros de salud son menos maduras que en las grandes empresas. La vida diaria en el hospital es agitada, los ordenadores no están cerrados cuando se sale del lugar de trabajo, apenas hay tiempo para actualizaciones de software. Los dispositivos y sistemas obsoletos están conectados en red entre sí y conectados a Internet; en muchos lugares surgen lagunas de seguridad. El ataque en Neuss muestra que la puerta de entrada principal a los ciberataques es principalmente el correo electrónico. La falta de conciencia por parte de los empleados da a los ataques con archivos adjuntos maliciosos en los correos electrónicos la oportunidad de encriptar, copiar o robar datos. Los hackers exigen un rescate por descifrar, generalmente en forma de monedas criptográficas como Bitcoins. En el hospital de Neuss, los datos pudieron ser restaurados gracias a una copia de seguridad y no fue necesario pagar ningún rescate, pero los sistemas tuvieron que ser apagados. A pesar del respaldo, el ciberataque le costó al hospital alrededor de un millón de euros.

 

¿Cómo pueden protegerse los hospitales?

Los ciberataques ya no son sólo un problema para las grandes corporaciones de la industria, sino que pertenecen a las mayores amenazas del mundo, según el Informe de Riesgo Global 2019 del Foro Económico Mundial. En vista de los peligros globales de los ciberataques, especialmente los ataques a hospitales y otras infraestructuras críticas, existe una gran necesidad de actuar para proteger los sistemas de TI.

El problema: los ciberdelincuentes están utilizando cada vez más enfoques pérfidos para introducir de contrabando malware y otros programas dañinos. Un simple programa antivirus ya no es suficiente para proteger toda la TI de la empresa. Los sistemas de filtrado en profundidad con sofisticados mecanismos de detección, con los que se pueden detectar los correos electrónicos maliciosos en una fase temprana, constituyen la base para una protección completa.

Para reducir el índice de éxito de los ataques de ingeniería social, como el fraude del CEO o la suplantación de identidad, el personal del hospital necesita aprender más sobre las características del correo electrónico malicioso a través de la formación en seguridad de TI, lo que reduce el riesgo de que un empleado propaga malware y cause daños posteriores.

Pero los medios financieros para asegurar los sistemas de TI son limitados. Y la situación legal actual también dificulta la seguridad de los dispositivos médicos para los hospitales, ya que una vez que han sido certificados, ya no se pueden cambiar, ni siquiera con actualizaciones de software. En última instancia, la digitalización ofrece más vectores de ataque para los ciberdelincuentes si no se tienen en cuenta las lagunas de seguridad. Aunque no ha habido un ciberataque selectivo en un hospital que haya dañado a un paciente, se deben tomar las precauciones adecuadas y efectivas para evitarlo. La seguridad de la infraestructura de TI en los hospitales debe recibir mayor prioridad, ya que, en última instancia, cualquier ataque cibernético a un centro sanitario puede tener consecuencias no sólo económicas, sino también sanitarias.